Ambulancia

Me dió frío y salí un rato a tomar el Sol.

Me acerqué al poli y lo saludé, comenzamos una charla agradable. Sobre cannabis. Curioso todos creen que soy un marihuano. Raro.
De pronto se acercó el Güero Barroso y se veía algo alterado, no dejaba de agitar la cabeza para un lado y moverse exagerado. El poli se fue y empecé la charla con el nuevo invitado, Inmediatamente me di cuenta que estaba snifeado, todo se movía, estaba de un lado a otro así se ponen, medio acelerados.

-Aqui está bien culero, no hay nada de compañerismo, puro chisme a lo pendejo, dijo.
-pues si, es pueblo chico chisme grande.
-pero me refiero a que no puedes hacer nada chido, todo aburrido.
-¿pero qué buscas? Para mí está chido así, tranquilo.
-es que más bien es eso, aquí la gente parece que está de vacaciones. En hospital de arma mejor el desmadre.
-¿Y porque no te regresas?
-no puedo, salí con la cola cagada, vendí una ambulancia.

Apenas dijo eso y voltee a ver una ambulancia que estaba frente a mi. Se me hizo increíble y me preguntaba a mí mismo como le haces para vender una, la miraba y supuse que le quitan torreta, equipo y logotipos y ya la venden completa a algún hospital de mala reputación.

-¿Qué pedo? se te fue la onda- dijo-
-Es que no mames, se ve cabrón que alguien compré una ambulancia.
-pues no mames, en partes, le quitan todo.
-y porque la vendiste no mames!
-pues ese día fui a ver un compa que vende piedra, la neta me late un chingo. Ese día recuerdo que llegue temprano, y me dijo que tenía nueva cepa y la neta si estaba chida. Empecé a jalar y me Piqué, la neta estaba bien rica. Cómo a las once ya estaba todo ido con ganas de más pero ya no traía billete, así que le dije que en la ambulancia había unos tanques de oxígeno y si me los acepto por un poco más, pero yo quería llevarme esa nueva dulcura a mi casa. Le dije ya caliente -¿cuanto me das por la ambulancia? Y se armó por tres onzas.
Todo iba bien hasta que ya tarde me marcaban y marcaban al cel, ya era tarde y pagué taxi de regreso al hospital, antes de entrar me entró pánico, no sabía que decir, llevaba los paquetes en la bolsa y mi jefe sabía de mi vicio. Asi que me di unos putazotes en la cara antes de entrar , tremendos vergazos hasta sangrar y ojo hinchado y todo pero no me creyó, me dijo "mete tu cambio hijo de..." No puedo regresar.
-Verga.

Mejor me fui.


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