Tengo una teoría, y mientras más uso IA más se confirma, la IA va a matar la música también, y ya empezó. Antes oías una rola de garage, un demo viejo, y decías “qué crudo, qué real”, ahora pones a la IA a hacer lo mismo y te das cuenta de algo culero, la música de antes suena antigua, no vintage, no clásica, antigua, como radio vieja con estática, la IA te escupe algo que musicalmente suena mejor, más limpio, más afinado, más a tu gusto, y eso está de la verga.
Porque ahora cada quien puede hacerse su música, con su voz, con su letra, con su estilo, si quiero algo melancólico me lo construyo, si quiero una de banda que hable de lo que me pasó ayer, me la hago, ya no tengo que buscar, ya no tengo que aguantar la rola de moda, ya no tengo que tragarme letras pendejas, me hago las mías, a la verga.
Y ahí viene la caída, poco a poco la música va a ser personalizada, cada quien oyendo lo suyo, encerrado en su playlist infinita hecha por un bot, ensimismados, sin discos en común, sin himnos, sin conciertos que cantemos todos, porque yo prefiero oír lo que yo construí, con mi letra, sin oír mierdas ajenas. Lo probé y ya no hay vuelta atrás, ¿para qué voy a poner una banda de los 70 si puedo pedirle a la máquina que me haga una que suene así pero hablando de mi vida?, ¿para qué aguantar al artista mamón si yo soy mi propio artista?
Por eso digo que la música también ha muerto, no porque ya no haya sonido, sino porque ya no hay todos, solo yo, solo tú, solo cada quien en su búnker sonoro, la IA no solo mató al músico, mató a la tribu, y lo demaciado triste es que suena bien.
Bienvenidos al futuro, donde nadie es oyente, todos son dioses de su propio ruido.
En lo personal me encanta hacerme mis chaquetas mentales oyendo cosas turbo verguisimas de los generos que más me gustan.
