miércoles, 1 de abril de 2026

Manifiesto del Quimico Clinico

Extiende el brazo y calla, a ver, vamos a entendernos de una puta vez. Estás ahí sentado con cara de que te van a fusilar y la neta, tu pánico me está contaminando el buffer de trabajo. Relájate. Inhala el alcohol, exhala el miedo y mírame a los ojos, si es que te atreves. 

 Hermano paciente, yo soy tú. No creas que nací con la bata puesta y el torniquete en la mano. Conozco tu miedo y ese malestar que sientes en la boca del estómago. Yo también he estado del otro lado de la aguja, pero hoy me toca a mí ser el verdugo con cédula profesional. Soy profesional, déjame ayudarte, ten paz. Ponte de mi lado, no seas culero. No tengo otra forma de hacer mi jale; tengo que herirte. Es física elemental: metal contra piel. No hay magia, no hay "milagrito". Te puedo dejar un moretón con la forma de san judas Tadeo, una bola que parezca tercer huevo o un dolor que te va a recordar que estás vivo y tal vez más Malestares. 

Lo siento, pero en serio, piensa que hay cosas peores en este mundo podrido. Hay guerras de egos en Twitter(X), pederastas impunes en islas privadas y gente que cree que la IA tiene alma. Un piquete de una aguja pedorra es una caricia comparada con la realidad allá afuera. Te juro, no me tardo mucho. Si dejas de tensar el brazo como si estuvieras defendiendo la patria, esto se acaba antes de que alcances a decir "ay". Aquí en el laboratorio no hay super wueyes jugando al héroe. Aquí estamos los que sabemos lo que vale el "oro rojo". 


Olvídate de los mitos; aquí no hay batas blancas impolutas, hay manchas de reactivo y café frío. Somos l@s mejores vampir@s diurnos del mundo. Tenemos la precisión de un relojero y el hambre de quien sabe que cada mililitro cuenta para que el sistema no colapse. Así que abre la mano, cierra el puño, piensa en algo bonito mientras busco una vena que valga la pena y deja que haga lo mío. 

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