Todos Hablamos la Misma Mierda, es una ley. La semana pasada, me puse a darle una vuelta a esa madre que ahora le llaman X, antes tuiter. Y neta, qué pinche locura. Ya no es solo el chismorreo local o las pendejadas de los políticos de aquí. Ahora te metes y estás leyendo a un güey de Japón quejándose de su jefe, a una morra de Alemania que no encuentra dónde estacionarse, o a un vato de Argentina quejándose del precio de la carne.
Todos conectados, todos echando el mismo rollo, pero en diferentes idiomas. Es como si el mundo se hubiera vuelto un solo pinche vecindario, pero con un chingo de idiomas y la misma cantidad de quejas.Y eso me puso a pensar en esa profecía vieja, ¿no? Esa de que cuando todos hablemos el mismo idioma, será el fin. Y la neta, viendo cómo está el pedo en X, creo que ya estamos a medio camino.
No es que hablemos el mismo idioma literal, pero sí hablamos la misma mierda. Las mismas frustraciones, los mismos memes pendejos, las mismas teorías de conspiración. La barrera del idioma se está cayendo a pedazos gracias a los traductores automáticos y a que la gente ya no le tiene miedo a usar el inglés mal escrito. Es como si el espíritu humano, en su infinita sabiduría, hubiera decidido que lo más importante es compartir su miseria globalmente.Antes, cada quien en su rancho, con sus problemas locales. Ahora, gracias a estas plataformas, te enteras de que la estupidez es universal. Que el imbécil de tu vecino tiene un primo en la India que piensa igual de pendejo.
Y que el problema no es la falta de comunicación, sino el exceso de ella. Porque entre más nos comunicamos, más nos damos cuenta de que, a pesar de las diferencias culturales y los idiomas, la capacidad de decir y creer mamadas es una constante en la humanidad.Así que, ¿el fin del mundo por un idioma único? No creo que sea por el idioma, sino por lo que decimos con él. Por la cantidad de ruido y de pendejadas que se replican a la velocidad de la luz. Y lo más cabrón de todo, lo que me deja pensando con mi café frío y mi bata manchada, es que me sorprende que en el mundo hay gente pensante pero igual hay una cantidad asombrosa de imbéciles.

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