miércoles, 3 de julio de 2013

Crónica de una Vasectomia en el IMSS

Me citaron a la una y media, en ayunas y bien rasurado, y con los huevos bien puestos (no sé si ya intentaron pasarse el rastillo por debajo de lo gumaros, es una sensación bien ogt, sientes que te cortas. Neta es admirable ver a esas damas de moral distraída de internet bien rasuradas)



Conmigo eramos 7 pacientes, nos desnudaron, nos midieron, nos pesaron, nos sexaron, nos marcaron en la cabeza con ácido pícrico y nos clavaron una manguera en la mano con suero que duele un chingo. La verdad estaba bien pinche nervioso. Luego nos pasaron a una sala de espera y si que espere. 

Se presento el Anestesiólogo y nos preguntó a cada uno cual era nuestra operación y de ahí dedujo que sería en numero Seis en pasar a Quirófano. Yo no entendía por que pero tal parece que para ellos es más difícil poner una anestesia raquídea que una local y peor aún si le sumas que estaba pisteando el Doc.
 
Si se me hizo algo eterna la espera porque ya llevaba más de 20 horas de ayuno. Ya por fin a eso de las 17:50 hrs. me nombraron y pase al matadero. Yo temblaba a mil. Me atendió una doctora, me hizo preguntas de rutina y  explicó todo el procedimiento y comenzó. 

Como ya mencioné la anestesia es local y va inyectada directamente en los tompiates con una jeringa de insulina. Duele bien culero pero ese, les juro, era el paraíso comparado con lo que me esperaba.


Lo siguiente fue la manipulación de las gonadas(los huevos) en busca de los conductos deferentes, ese momento fue entre dolor y risa, pero cuando cortó el escroto y empezó a jalar hacia afuera sentí que moría, jamás en mi vida he sentido dolor alguno, mezclaba dolor de estomago, dolor de espalda y unas ganas cabronas de gritar. Me inyectaron más anestésico y vía venosa me pasaron dos ml. de analgésico, el dolor se calmó un poco. Sentí que cortaban, anudaban, volvían a cortar y una eterna angustia en mi cabeza que deseaba que todo acabara. 

Luego cuando creí que ya estaba todo terminado escuché las palabras más culeras que me han dicho en mi vida:

"Ya superó el testículo izquierdo, ahora vamos con el derecho"  
 Puta madre, eso es terror.



Como imaginé el dolor regresaría pero en forma de súper sayayin 5 fusionado con Chuck Norris. Un dolor que solo puedo comparar con 700 partos, 600 rupturas de fémur, 50 fracturas de pene y mil patadas simultaneas en los huevos. De nuevo más analgésico y más anestesia. 

Ya al final limpiaron la zona y cosieron dos heridas pequeñas como de un centímetro. Esos pinchazos de la aguja también los sentí muy mal. Me vi mis manos y sudaban a lo bestia pero ya por fin todo había acabado.

Ahora solo me queda cuidarme para evitar alguna infección, caminar, no cargar cosas pesadas, hacer curación con yodo y agua oxigenada y por supuesto: salir a presumir mis nuevas pelotas.


Tengo varias teorías del porque mi dolor encabronado. Uno es porque un día antes me puse bien pedo lo cual fue una estúpida idea, otra es eso de garchar](coger) antes de tu cirugía sensibiliza las bolas y pudo ser el motivo, otra es que tal vez los mios eran huevos especialmente creados para no ser modificados y seguir produciendo bebés súper guapos; le creo más a esta ultima pero solo el Dios Sol sabe. He leído muchos relatos y hay personas que no sintieron nada y es la suerte. La mía fue una experiencia mala pero no quiere decir que todos pasen lo mismo. Me da gusto y confianza saber que me ahorré 6000 mil pesos(mx) que gastaría en cualquier clínica privada y que a partir de ahora seré parte del club de los Canderel, endulzar y no engordar. 

Muchas gracias al personal que me atendió por su amabilidad y trato. 

No hay comentarios :

Publicar un comentario