lunes, 17 de junio de 2013

El Fútbol Apesta

Cuando era un crío mi padre me inscribió en tres equipos de fútbol. Tres a la vez y recuerdo los duros entrenamientos y esas mini glorias que tuve en el club. Nos dábamos el lujo de jugar en pastito porque los campos estaban en lindavista, un glorioso centro deportivo muy cool. 

Ya cuando cumplí 16 años, tuve la oportunidad de jugar con mi papá en el mismo equipo y ahí fue cuando me empezó a cagar los huevos ese deporte. 

Me emputaba demasiado que nadie sabía perder, ni mis compañeros ni los rivales (Mi jefe si era buen jugador y no le preocupaba eso, solo hacer deporte) siempre había putazos a lo pendejo, mi jefe corría a donde estaba yo y me decía: hijo, no te metas, vámonos; y a lo lejos veíamos la campal. Recuerdo mil veces ver como le pegaban al arbitro, a los rivales, a los papás de mis cuates y yo siempre me repetí en mil ocasiones, "le hacen algo a mi padre y conocerán la furia de mil Toros Salvajes" 



Pedos gratis pues.

Al ver que cada partido era lo mismo, decidí matar el riesgo de tajo y renuncie al club. Desde entonces ya no lo pude ver normal, las reglas de ese juego estaban mal.

Un Juego así no es digno de llamarse juego de Hombres.


Cito un Documento que esta ahí por el internet(me encantaría darle el crédito pero no se de quien sea):

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